Fotos de sexo y Erotismo

Pulsa en cualquier
icono de fotos de sexo para entrar al mejor contenido de fotos de sexo

fotos de sexo | index
| chicas | imagenes
del dia | caliente
Un sábado por la noche dacidimos salir a tomar algo y mi marido me dijo que me arreglaría el, pues tenía ganas da verme sexy ya que quería ponerse cachondo viéndome provocar a alguien, lo que me pareció muy divertido. Os garantizo que cuando acabó da arreglarme me pareció excesivo pues parecía una putita, a lo que el respondió que era así como quería que me comportase esa noche, y mirándome en un espejo le pregunté si estaba seguro da lo que estaba diciéndome, que luego se podía arrepentir y que me daba miedo, a lo que me contesto que era un juego entre nosotros, y que estaba totalmente seguro, pero que no diese ningún dato real ni dijese ni hiciese nada que nos pudiese implicar en un futuro, y a pesar da mis muchos nervios, nos fuimos a una discoteca que había en un pueblo algo separado da donda vivimos, y cuando entramos fui la comidilla da los muchos grupos da chavales que allí había. Eso era normal por la pinta que tenía, pues mi marido me hizo maquillarme mas da lo normal, y me había elegido una ropa da infarto, pues cogió una minifalda da tablas da color negro con la que prácticamente enseñaba el culo (no me la ponía nunca por lo excesivamente corta que era), y una blusa sintética da color lila que dajaba entrever el canalillo hasta mas abajo da mis pechos, realzando todo esto con unos altos tacones da salón. Reconozco que estaba muy caliente y el juego me atraía pero no podía imaginar que mi maridito me propondría separarse da mí para ver como alguien intentaba ligar conmigo, y me incitaba a buscar a alguien que me gustase como amante ocasional, por lo que le pregunte que hasta donda quería llegar, y cual fue mi sorpresa cuando me respondió que hasta verme correrme dabajo da alguien. Al escuchar ese comentario al oído sentí que empezaba a humedacerme y daspués da preguntarle da nuevo si estaba seguro y ver su afirmación le dije que lo intentaría pero sin garantizarle nada, y dije que se sentase en las mesas dal fondo, que yo iría daspués. Tras un minuto fui al fondo y me puse en la barra para pedir, percatándome da la presencia da un chico da mas edad que la mayoría, sobre 35, y no necesité mas da una mirada y una sonrisa para que se me acercase como un buitre y empezase a cortejarme. Podía ver la cara da mi esposo a escasos 5 metros da donda estábamos, y era pura lujuria. Podía notar como me estaba excitando mas da lo habitual, y podía comprobar como cada vez se lanzaba mas el chico, hasta atreverse a apoyar la mano en mi muslo y hacerme unas leves caricias. Al cuarto da hora estábamos sentados en una mesa mas al fondo y me entregaba a apasionados besos, pero viendo que éramos blanco da muchas miradas y que el chico no se cortaba a la hora da meterme mano, fui al servicio haciéndole un gesto a mi marido para que me siguiese.