Por Anónimo (Confesiones) 8181 lecuras
Me llamo Carlos y tengo junto a mi hermano Ángel una tienda de telefonía en Barcelona. Nos va bastante bien por lo que nuestra situación económica es bastante buena. Yo estoy casado con Loreto desde hace 8 años. Mi mujer es una andaluza de bandera, tiene 35 años, mide 1,75, un cuerpo escultural con unas tetas y un culo que quitan el sentido, a todo eso le añadimos su saber estar y lo femenina que es vistiendo, por lo que resultada una mujer fascinante.
Mi hermano Ángel tiene 5 años menos que yo, 33 años, soltero, sale con chicas de vez en cuando, pero nada serio y es un chico de complexión normal y algo tímido en su forma de ser, bastante inteligente y esto me lo demostraría más tarde. Yo mido 1,84 m. y soy de complexión atlética y me gusta vestir bien. Mi matrimonio con Loreto era muy bueno en todos los sentidos, tanto personal como sexual. Soy una persona bastante extrovertida y me gusta contárselo todo a ella.
En una ocasión durante un almuerzo le reprochaba que yo se lo contaba todo, si alguna chica o clienta me lanzaba alguna indirecta o se insinuaba, etc. y que ella nunca me contaba nada con respecto a este tema, a lo que siempre me contestaba que nunca tenía problema y si alguna vez alguien había intentado algo, le había parado y dejado las cosas claras en su momento. Loreto es abogada y trabaja como asesora de una gran empresa.
Pero no me quede contento con su respuesta y pensé que lo hacía para que no me preocupara. Nunca he sido excesivamente celoso o al menos eso pienso, siempre tienes algunos achaques, normales también de tener la mujer que tengo, pero de la misma forma ella se había mostrado también conmigo en algunas ocasiones, pero nunca había llegado a más.
Un día en la tienda le comenté a mi hermano que le iba a poner una prueba a Loreto para ver que tal respondía. Él me contesto que no fuese idiota y que era una tontería ya que Loreto nunca había demostrado nada que fuera sospechoso.
Le mande un mensaje anónimo a su teléfono móvil desde un número que ella desconocía, con insinuaciones provocativas para ver si me lo contaba. Cuando nos vimos no me comentó nada y utilice su teléfono como el que no quiere la cosa y hacía como que descubría el mensaje anónimo que yo le había mandado. Ella me comentó que no le había dado importancia y que sería alguien que se había equivocado. El tema empezó a obsesionarme y le comenté a mi hermano que quería ver como reaccionaba mi mujer si alguien se le insinuaba. Ángel me contestó que me estaba volviendo loco y que no hiciera más tonterías.
A principios de verano tuvimos una boda de un familiar y fuimos Loreto, Ángel y yo. Durante la comida de la boda contemplaba lo hermosa que estaba Loreto y su saber estar. Llevaba un fantástico vestido de seda de color burdeos largo, estaba deslumbrante. Casi hipnotizado sin dejar de mirarla le comenté a mi hermano Ángel que estaba a mi lado que se le insinuara. Mi hermano me miró y se levantó y salió de la sala. Yo hice lo mismo y Loreto permaneció allí sentada. Salí junto a Ángel y le dije que lo hiciera por mí. Ángel no comentó nada y volvimos a la sala. Al volver a la mesa con la mirada le dije a Loreto que no había ocurrido nada.
Durante el baile en la cena, Loreto me dijo que quería bailar y yo aproveché para decirle que no tenía ganas, que lo hiciera con Ángel. Loreto se divertía y reía bailando con Ángel, pero a mi hermano se le notaba más tenso mientras yo observaba desde la mesa. De pronto las luces se pusieron más tenues y pusieron música lenta. Ángel cogió a Loreto por la cintura y bailaban pero de forma distante, era la primera vez que estaban tan cerca. No hablaba solo se miraban al fondo por encima del hombro. Ángel le dijo algo al oído y ella se quedó quieta. El corazón me dio un brinco en ese momento. ¿Que le habría dicho?. Noté que ella me miraba a pesar del humo de la sala y de la poca luz que había. Siguieron bailando de la misma forma que lo habían estado haciendo hasta entonces. ¿Qué habría ocurrido?. Loreto se acercó y ahora bailaban los dos pegados, apoyó su cabeza sobre el hombro Ángel y mi hermano aprovechó para bajar algo más sus manos sobre la cintura de mi mujer. La mirada de ella era pensativa mientras me miraba. El corazón se me salía del pecho.
Cuando terminó la boda, bien entrada la noche, se guardo silencio sepulcral mientras viajábamos los tres en el coche. Llegamos a la casa que tenemos en la costa y les comenté que estaba muy cansado que me iba a acostar. Mi habitación está en la planta de arriba y se quedaron los dos solos en la planta baja. Hice como el que me acostaba pero salí a las escaleras a escondidas. Desde la oscuridad podía ver perfectamente el salón y gran parte de la cocina. Mi hermano estaba en el salón se había quitado la corbata y la chaqueta y se había desabrochado algo la camisa. Loreto solo se había descalzado y andaba descalza a la cocina. Ella abrió el grifo y lleno un vaso de agua. Ángel llegó por detrás y cogiéndola por la cintura la giró hacía él y le dijo algo, a la misma vez que intentaba besarla. Mi mujer retiró intuitivamente la cabeza hacía atrás pero Ángel insistió presionando ahora su cuerpo contra el de ella con la encimera de la cocina. Por lo que sus labios estaban juntos pero sin movimiento. Mi boca estaba seca y me quede quieto e inmóvil.
Los labios de Ángel empezaron a moverse suavemente mientras el vaso de agua que permanecía en la mano de mi mujer comenzó a derramarse. Vi como mi mujer empezó a mover también los labios lentamente y dejo el vaso como pudo en lo alto de la encimera. Ahora los dos se besaban ladeando la cabeza en ambos sentidos y sus lenguas se retorcían apasionadamente, dejando Loreto salir gemidos de placer. Ángel la separó algo de la encimera mientras seguía besándola y bajo sus manos hasta su culo y la apretó contra él, para que mi mujer notara bien el bulto que tenía ya entre sus piernas. Ella lanzó un gemido mayor y subió la cabeza como intentando coger aire. Ángel metió su cabeza en el fantástico escote a la misma vez chupándolo mientras intentaba de forma torpe desabrochar la cremallera que se encontraba en la espalda de ella. Cuando por fin lo consiguió le levantó a Loreto la falda recorriendo con sus manos desde la rodilla hasta el tanga de color champán que se metía por la rajita del fantástico culo que tiene mi mujer, sobándoselo de forma descomunal.
La situación ya no tenía control.
Ahora empecé a comprenderlo todo. Ángel siempre había estado loco por mi mujer y se lo puse en bandeja, y Loreto me estaba dando una lección descomunal. Ángel se lo había contado todo durante el baile. Y yo allí sentado en la oscuridad de la escalera sin saber que hacer.
Ángel bajo el vestido, la dejó con el tanga y con sus fantásticos pechos libres. Se los llevó a la boca y le chupo los pezones hasta ponérselos duros y salidos como una roca. Loreto necesitaba coger aire o se desmayaría, nunca la había visto así. Mi polla empezó a aparecer por lo alto del calzoncillo de forma tímida mientras me la rozaba con la palma de la mano al ver la escena, estaba muy cachondo cuando se supone que tenía que estar muy cabreado. Ángel tumbó a Loreto sobre la mesa de la cocina y le chupó los pies, le metió la lengua entre los dedos y absorbió todo los olores que le llegaban mientras le lamía todo lo que se encontraba a su paso, le recorrió con la lengua el interior de sus muslos hasta llegar... ella gritó... tenía el tanga por fuera visiblemente mojado y también lo recorrió con su lengua arriba y abajo por encima, una y otra vez, hasta que ella no pudo más y se lo echo a un lado, puso sus pies en lo alto de la mesa, se abrió mas de piernas y se puso como si fuera a parir. Mi hermano se quedó a escasos centímetros del coño de mi mujer, totalmente abierto para él, mojado, muy mojado y muy caliente. Se lo abrió suavemente y le metió bien la lengua, hasta dentro, le mordió los labios de su vagina y después el clítoris. Mi mujer creo que se corrió mientras se pellizcaba los pezones y se mordía los labios.
Mi boca estaba muy seca, el corazón me latía a mil por horas y me movía la polla al mismo compás que mi hermano hundía su cabeza en el coño de mi mujer. Loreto bajo de la mesa, se arrodilló y acarició suavemente el paquete de Ángel por encima de los pantalones, desabrocho el cinturón, el botón y la cremallera y los pantalones bajaron solos. Acaricio de nuevo la polla por encima de los calzoncillos y los bajo. La polla saltó como por un resorte. ¡Vaya con la polla de mi hermano!. Ella también se alegró de verla, lo sé por su sonrisa.
La agarró con una mano para que no se le escapara y pasó su lengua por debajo recorriéndola en toda su extensión, luego le chupo el glande que casi no le cabía y después empezó a metérsela una y otra vez en la boca hasta que su polla quedó bien brillante con su saliva. Separó su cabeza de la polla, arrodillada y con las piernas algo abierta se metió el dedo en su coño una y otra vez.
Mi hermano la miraba y estaba atónito pues nunca se pudo imaginar que su cuñada era así. Ni yo tampoco pues nunca había visto a mi mujer así. De nuevo se metió la polla en la boca y se sacó el dedo mojado de su coño, le magreó el culo a mi hermano mientras le seguía comiendo la polla. Con el dedo mojado de su coño le acariciaba el ano a mi hermano suavemente. El no decía nada, todo lo contrario le gustaba muchísimo por la actitud que tenía. Y empezó a meterle el dedo en el ano una y otra vez mientras le seguía comiendo la polla. Vi como le temblaban las piernas a Ángel del gusto que le estaba dando. Y también le creció dos tallas la polla ya que Loreto se la tuvo que sacar de su boca. Ella se volvió le abrió el culo y le pasó la lengua por su ano y le volvió a meter el dedo una y otra vez. Ella le comentó a mi hermano que yo se lo había echo a ella en alguna ocasión y que le había gustado y por que a él no le iba a gustar. Le preguntó a Ángel: ¿Te gusta cuñado?. Ángel le respondió con un largo "Siiii".
A mi nunca me había echo eso, pero ella siempre que follábamos era bastante espontánea, lo mismo que ahora. Ella se levantó y se tumbó de nuevo sobre la mesa y se abrió bien de piernas. Ángel acercó le colocó la polla en la entrada de su coño y se la metió suavemente. Loreto la acogió con grandes gemidos y abriendo aun más sus piernas, para que su cuñado pudiera ver bien, como le clavaba la polla en su coño. Ángel empezó a empujar con fuerza una y otra vez, entera dentro, entera fuera. Antes de que mi hermano se corriera en su coño, se levantó, se dio media vuelta y apoyó su cuerpo sobre la mesa dejando a mi hermano a su espalda. Ángel empezó a follársela de nuevo con fuerza por detrás. Ahora veía la cara de mi mujer de frente a donde yo estaba y mi hermano dándole por detrás. Noté que me miró y yo sabía que me estaba viendo como me machacaba la polla de verla a ella. De nuevo se corrió ella, fueron muchas. De pronto me dijo: ¡Carlos no te corra ahí solo!, métemela en la boca. Por favor.
Al principio no reaccioné y mi hermano se quedó también helado. Loreto le dijo a mi hermano: "Por favor cuñado no pares". Baje las escaleras lentamente, como cuando te pillan haciendo algo malo. Me acerqué a ella que seguía apoyada sobre la mesa y con la polla de mi hermano clavada por detrás. Me bajo el slip y se metió mi polla en la boca que ya estaba mojada y caliente de antes. Ángel siguió de nuevo con fuerza, cada vez más. Ella dejaba caer su saliva por la comisura de sus labios y mi polla, mientras seguía gritando. No pude más, la saque de su boca y me corrí en su cara. Mi hermano hizo lo mismo la sacó y se corrió encima de su culo. Subí las escaleras sin decir nada y me tumbé sobre la cama. Mi hermano se encerró en su habitación. Loreto subió y se pegó una ducha en el cuarto de baño de nuestra habitación. Mientras se duchaba me llamó. "Carlos". "Si" contesté mientras entraba en el cuarto de baño. "No seas tan imbécil, la próxima vez, por favor" contestó mi mujer. "Perdona" le respondí. Volví de nuevo a la cama, me tumbé y pensé...