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La directora de Marketing

Por Anónimo (Lesbico) 12674 lecuras

Cuando fui a aquella entrevista con la directora de Marketing de esa empresa, aún no sabía lo que me esperaba... Yo soy una chica de 29 años con un cuerpo normal, pero algunos de mis amigos dicen que soy muy morbosa, porque me gusta apretar mis tetas debajo de la camisa y tengo carita de niña mala y viciosa, ya que tengo pecas en la cara y aparento unos 20.

En aquella época yo buscaba trabajo como secretaria y acepté ir a una entrevista que tenía buenas perspectivas. Entré a aquel despacho enorme y vi a una tía de unos 40 súper atractiva, sentada encima de la mesa, esperándome. La entrevista empezó con comentarios normales sobre mi currículo y demás pero yo notaba que ella no paraba de mirarme los pechos que parecía que explotaban dentro de mi camisa. De repente me dijo:

- Levántate, quiero ver como es tu cuerpo. Me quedé tan sorprendida, que no pude decir nada y obedecí como un zombi.

- Tienes unos pechos preciosos, por favor levántate la falda.

Yo alucinaba, pero no podía reaccionar en contra de aquello, era como si una fuerza superior me hubiese invadido. Al levantar tímidamente mi falda, dejé entrever la raja de mi coñito bastante depilado a través de mi tanga de encaje blanco. Precisamente, llevaba un conjunto de ropa interior muy sexy, ya que mi intención era cenar con Juan (mi novio) después de la entrevista y quería darle una sorpresa. Noté el morbo en su mirada y que acerqué un poco más a ella como hipnotizada para que pudiera verme más de cerca. De repente me dijo:

- Siéntate, tengo una sorpresa para ti.

Obecedí rápidamente. Cada vez estaba más nerviosa, por un lado quería salir corriendo de allí y por el otro me estaba poniendo muy cachonda y notaba la humedad en mi chochito.

- Por favor, mira debajo de la mesa.

Al agacharme vi sus piernas completamente abiertas y su chochito peludo completamente empapado mientras ella me mostraba el camino a seguir con un bolígrafo gordísimo que sospecho que habitualmente usaba para algo más que escribir... Ya no lo dudé más: me metí debajo de la mesa y empecé a lamer aquella fuente interminable mientras ella jadeaba sin parar. Nunca en la vida había hecho algo parecido, y menos con una mujer, pero era alucinante, cuando más le chupaba, más cachonda me ponía yo. Notaba como restregaba frenéticamente su almejita por mi cara, el clítoris era enorme y cuando más chupaba yo, más se mojaba ella. Metí mis dedos, mi lengua, el bolígrafo mágico... no podía parar. Ella gritaba tanto, que creí que alguien entraría, pero nada, parece ser que todos sabían a que se dedicaba durante sus entrevistas.

- Ven, pon tu coño en mi cara, ahora me toca a mí.

De nuevo obedecí, encegada. Ella estaba sentada en su silla y yo delante de pié. Me bajé las bragas y le puse mi rajita empapada de flujo en su cara. Me metió dos dedos mientras lamía ávidamente. El movimiento de sus dedos me estaba mareando de placer. Dios mío! Cuanto tiempo perdido. De repente me hizo dar la vuelta y quede a cuatro patas encima de la mesa mientras ella permanecía sentada. Sus lametones me estremecían desde la rajita hasta el ano. Metió el bolígrafo mágico en mi culito. Iba a reventar de placer. Cuando me corrí, no me podía mover. Me quedé tumbada en la mesa boca abajo mientras ella se corría masturbándose con una enorme polla que había sacado del cajón de su mesa.

Al cabo de un rato, me puse de pié y me vestí nerviosa y avergonzada. Ella me dedicó una mirada cómplice y me dijo:

- Quedas contratada... aunque ya sabes lo que te puede pasar cuando entres al despacho de la jefa.

Por supuesto no acepté el trabajo, aunque esa experiencia siempre la guardaré en mi memoria. Increíble.

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