Relatos Eroticos Gratis

Mi prima caliente

Por Dr_Jaime (Primera Vez) 48012 lecuras

La siguiente aventura que les voy a relatar, sucedió al celebrar el cumpleaños número 18 de mi prima llamada Lissette, pero antes de relatarles mi aventura les contaré algo más de ella y de cómo me dieron ganas de follar con mi prima. Ella es una chica alta (mide 1,70) y tiene un cuerpo simplemente espectacular, es delgada, de tez morena, tiene unos pechos grandes y muy bien formados y un culo extraordinario (grande, bien formado y durito). Hasta hace unos meses (en el verano), nuestra relación era de amistad, ya que además de ser primos, éramos muy amigos, nos gustaba salir juntos, coquetear y en más de una oportunidad nos dábamos besos en la comisura de nuestros labios (cuando íbamos al cine juntos, nos hacíamos pasar por pareja) hasta ese entonces nunca me había calentado a causa de ella, ni me habían ganas de follar con ella, por el hecho de que era una prima mía. Pero un día en que estábamos solos en mi casa y ella llevaba un peto con un gran escote y a través del cual les ví sus pechos, y me calenté y desde entonces mis deseos de poseerla fueron mayores y siempre buscaba la posibilidad de ver esos preciosos senos y no aguantaba la necesidad de masturbarme, pensando en que los podía tener solo para mí.

El día de su cumpleaños, en su casa se organizó una fiesta familiar (ella es de muy pocos amigos), ella ese día traía puesto unos jeans azules bien ajustados (que resaltaban de gran manera sus caderas), una polera con tirantes verde agua con un pronunciado escote, que resaltaba sus senos de manera llamativa y marcaba sus pezones (puesto que no llevaba sostenes). Cuando llegue la salude como es normal, le di un abrazo de felicitaciones, pero vi vista se fue de inmediato a su escote y al mirarla a su rostro, me muestra una expresión de pícara (como diciéndome que hoy va a ser el día). Me senté en la mesa justo al lado de ella, durante un rato largo no la miré, ni siquiera de reojo, pero sabia que ella si me miraba, sentía sus ojos sobre mí. En un determinado momento, nuestras miradas se encontraron y le sonreí fue y ahí cuando ella dio el primer paso. Se quitó un zapato y por debajo de la mesa comenzó a acariciarme la pierna, dándome cuenta de lo que hacía, yo intentaba disimular. Luego ella siguió subiendo hasta mí entre pierna, entonces me levanté de la mesa y me fui al baño. Algunos minutos mas tarde, golpean la puerta:

- ¿Estas bien? - era ella.

- Si estoy bien y ¿Estas sola? - le pregunte en voz baja.

- Si, ¡ábreme por favor! - contesto.

Le abrí lentamente la puerta y ella de un sopetón se metió al cuarto del baño, dejando la puerta trancada con un seguro.

- ¿Que haces? - le pregunté - ¡Se van a dar cuenta que estamos los dos solos encerrados dentro del baño!.

- No creo, pero el peligro me excita - dijo empujándome contra la pared.

Comenzó a besarme apasionadamente, se notaba que lo de recién había surtido su efecto yo obviamente me deje llevar por las circunstancias. Sus manos estaban en mi cabeza agarrándome, para que yo no me escapara; las mías comenzaron al tocar su espalda y luego directamente hacia su culito que tanto me gustaba tocar, mientras ella seguía besándome. La sensación era muy excitante, sus besos me volvían loco, pero por sobre todo, todo eso era muy excitante, pero no me excitaba el hecho de estar con una mujer, si no que estaba con mi prima. La temperatura me subía y la tensión también, ya que con su rodilla comenzó a rozar mi pene, que comenzaba a estar hinchado y quería liberarse para penetrar el cuerpo de mi prima. Luego dejo de besar mi boca y siguió así por mi cuello. Mi temperatura era cada vez más alta, cuanto más me besaba, yo le acariciaba su busto y este más firme se ponía y más nervioso me ponía yo, tal vez por pensar en la posibilidad de que alguno de los invitados podrían escucharían algo o de que faltábamos nosotros dos. Yo trataba de no emitir ningún sonido, mientras yo había logrado en quitarle su peto y liberar sus pechos y se los estaba chupando con entusiasmo, eso me ponía más caliente. La excitación de ambos aumentaba, cuando de pronto escuchamos unos golpes detrás de la puerta y luego una voz dice:

-¿Lissette estas bien? ¿Pasa algo adentro?.

En ese momento se detuvo, me miro a los ojos y me dijo muy suavemente:

- Sigue la corriente.

Rápidamente se dio vuelta y puso su cuerpo contra el mío, dándome la espalda, dejando su trasero sobre mi pene que estaba grande, excitado, queriendo salirse del pantalón y automáticamente le llevé mis manos a sus senos. No tuve tiempo de protestar ya que volvieron a preguntar desde afuera:

- ¿Lissette estás bien? - era una amiga de ella preguntando.

- Si, si - respondió, mientras ella me tocaba con una de sus manos mi entrepierna.

- ¿Estas segura, que no te pasa nada? - volvió a preguntar.

- Si, si ya salgo - respondió.

Yo me daba cuenta que estaba demasiado excitada para salir, pero no podíamos seguir, aunque quisiéramos ambos, ya que se podían dar cuenta que estaba a punto de follar con una prima.

- ¡Basta! - le dije bajito pero con firmeza, ella me soltó, sin dudarlo.

La miré con una mirada desafiante, y ella me respondió:

- Yo me e dado cuenta que me miras, te gusta mirarme los pechos a través del escote, sé que te excito y tú me excitas y quiero que me hagas sentir el placer del sexo y de una relación prohibida - me dijo de una manera muy decidida.

- Si Lissette, reconozco que me excitas, pero aquí en el baño de tu casa, celebrando tu cumpleaños, y con muchos invitados y si se llegan a dar cuenta que estamos follando ¿te imaginas lo que pasaría? Una de las cosas que más deseo es tener tu cuerpo - le dije.

- De acuerdo ambos nos deseamos, pero ¿cuándo sentiré el placer del sexo contigo?.

- Te propongo lo siguiente. El lunes, en la mañana yo simulo que voy a la Universidad a estudiar y tu al colegio, entonces nos encontraremos cerca de tu colegio y de allí en el auto nos vamos a un motel y disfrutaremos todo ese día del placer del sexo. Te daré una clase magistral e inolvidable de placer solo para ti - le respondí.

- De acuerdo, mi amor, ahora bien escóndete y sal dentro de un rato. Aquí no ha pasado nada. Afuera nos pondremos de acuerdo - me decía mientras se volvía a poner su peto y se arreglaba su ropa.

Al salir nos dimos un beso con la lengua y le metí mi mano debajo de su peto acariciándole uno de sus pechos. Primero salió ella, a los dos minutos salí yo y busqué mi prima que estaba en el jardín y me dijo que nadie, salvo su amiga, había notado nuestra ausencia, con lo que me tranquilice y comenzamos a conversar sobre lo que haríamos el lunes. Cuando ya terminó su celebración y ya estaba en mi casa, pensaba que había sido una experiencia peligrosa, excitante e inolvidable. Igualmente imaginaba sentir su cuerpo ardiente sobre mi cuerpo, solo tenía que esperar un día, todo el domingo, ya que el lunes a primera hora nos íbamos a juntar.

Y al fin llegó el lunes, cerca de las 7:45 hrs. de la mañana estaba yo estaba en nuestro lugar de encuentro y a los dos minutos, siento que abren la puerta de mi automóvil y era mi prima. Se veía simplemente espectacular, llevaba el uniforme del colegio. Una blusa blanca (que translucía la forma de un sostén con encajes y una falda corta). Luego, tras de mí, cerró la puerta y se acercó a abrazarme y darme un gran beso con lengua. Tuve una sensación extraña, si bien ya varias veces nos habíamos quedado solos en el auto esta vez fue raro, quizás presintiendo lo que íbamos a hacer al rato. Al fin, lo tan esperado… ese día íbamos a terminar lo que había quedado inconcluso en el baño de su casa en el día de su fiesta de cumpleaños. Y partimos a un motel cercano que estaba a unos 5 minutos en auto y cuando llegamos, entramos abrazados a una cabaña y le dije:

- Deja tu bolso en un rincón y quédate de pie allí, en donde estas. Tienes que hacerme caso en todo, ya que este día será inolvidable para ambos.

- Ok - me respondió.

Encendí el equipo de música y puse música lenta, tomé su mano y con un leve gesto la invité a bailar.

- No sé como hacerlo - me dijo, mientras bailábamos y nos acariciábamos.

Lleve mis brazos a su cuello y rodeándome con los suyos, le susurré al oído.

- Déjate llevar por la música, yo te guió - y así fue.

Bailamos por toda la habitación a mí me parecía algo divertido, sin embargo me daba cuenta de que ella estaba nerviosa y entre tanto se reía. Luego de un rato, y al ver que estaba muy nerviosa, me separé de ella y me coloque detrás de la Lissette le pedí que llevara sus manos a la espalda y comencé a atarla, a lo que de inmediato me dice:

- ¿Que haces? - me dijo fuertemente.

- No digas nada, déjate llevar por la música y confía en mí - le dije al oído.

Luego de atarle sus manos, le vendé los ojos, sé que le daba muchos nervios esa situación, aunque me daba cuenta de que ella confiaba en mí. Luego comencé a pasarle un pañuelo de seda por el cuello, cosa que le dio muchas cosquillas e hizo que soltara una risa.

- Shhh, no tienes que decir o hacer algo. Si haces algo esto se acaba - le susurré.

Después, de forma intencional, dejé caer el pañuelo al piso, me agaché a buscarlo, pero no subí, sino que me quedé en sus pies, apoyado en sus zapatos. Me di cuenta que eso la puso más nerviosa, entonces comencé, con una suavidad y una dulzura increíble recorrerla por sus piernas con las yemas de sus dedos. Le daba un escalofrío, me decía, yo pero se quedó quieta, no se movió, ni emitió sonido alguno, quizás pensando en que yo podría cumplir mi amenaza. Recorrí de abajo a arriba sus piernas y al llegar a la base de la falda, continué por debajo. Lissette estaba paralizada, muerta de miedo, aterrada; creo que hasta temblaba, pero sabía que en el fondo era una sensación agradable. La recorrí de lado la curva de sus muslos, hasta llegar a su cintura y al borde de sus bragas.

Luego recorrí el borde de sus bragas desde la cintura hasta su entre piernas, yo sentía que de a poquito la temperatura le subía, y sus nervios aumentaban, entonces me detuve y volví a comenzar, pero esta vez desde la base de su falda y `por sobre esta, comencé a subir por su cintura. Recorrí sus muslos con mis manos, luego la tomé por la cintura. Luego me levante frente a ella, la miré, me acerqué a su rostro y sentía su aliento en mi cara. Entonces fue allí cuando le rocé mis labios con los suyos, me daba cuenta que deseaba que la besara, pero sin embargo no lo hice. Luego de ese “casi beso” me coloque detrás de ella y con mis manos casi sin tocarla comencé a recorrer su vientre por sobre la blusa. Llegué a su busto y los recorrí muy lentamente, casi sin tocarlos pero yo sentía igual sus pechos. Los recorrí por fuera, luego rocé sus pezones y suavemente los acaricie, los sentía mucho más firmes de lo normal. Continúe, hasta el escote de su blusa, muy lentamente comencé a desabrocharle uno a uno los botones. Sentía su rostro muy cerca de mi cuello (ya que ella acomodó su cabeza en mi hombro derecho) y sentía su aliento en mi oreja, era una sensación totalmente sensual, nunca me había pasado nada igual. A su vez le clavaba mi pene por su culo. Seguí desabrochándole los botones pero, solo desenganché tres.

Con mis manos la tomé del cuello de su blusa y la abrí muy lentamente, corriéndola con mis dedos entre sus pechos, hasta abrirla por completo. Continúe, recorriendo el borde de su sostén y sus pechos los sentía hinchados, los pezones querían salirse, lentamente con mis dedos los fueron liberando, empecé a acariciarlos yo sentía que rápidamente la temperatura del cuerpo me subía, los nervios se perdían entre tantas sensaciones. Luego sus labios se apoyaban sobre mi cuello, empezaba a besarme el cuello. Sus besos eran suaves y breves, pero yo me fui acercado a su cara; comencé a recorrerla con los labios hasta que llegue a los suyos. Suavemente comenzó a besarme. Me besaba lentamente, luego introduje mi lengua en su boca, buscando la suya, cuando se rozaron me perdí en esa sensación. Era una sensación tan placentera que me deje llevar. Notaba que su cuerpo estaba ardiendo. No sé cuanto duro ese beso pero ambos queríamos que siguiera para siempre. Me separé de ella y me dejé ahí sola ardiendo y con ganas de mí. La dejé sola por unos segundos, para ver que hacía y me susurraba que la hiciera mujer de una vez. En eso la rodeo nuevamente con mis brazos pero de nuevo estaba detrás de ella. Sentí como mis manos recorrían su vientre y le acariciaba el busto, luego con una de ellas recorrí sus caderas y la pasé por dentro de su falda, suavemente buscado su pelvis, la acaricié yo se sentía que estaba excitada. Metí mis dedos dentro de su tanga tocándola por dentro. Busque su clítoris, y con mi dedo lo acaricié de manera tal que me un escalofrío recorrió su cuerpo. Era una sensación que la hacia gritar.

Esos movimientos eran deliciosos para ella, yo no sabia que hacer con mi cuerpo, estaba ardiendo y deseaba el suyo. Luego mi dedo fue en busca de su vagina. Y allí estaba húmeda y dilatada, la acaricié y la dilato aun más, introdujo un par de dedos más en ella. Empecé a meterlos y sacarlos y su cuerpo estaba que estallaba. Ella no se podía contener. Mi otra mano estaba en su busto y masajeaba sus senos; comenzó a jadear, sin poder resistirlo más. En ese momento ella tuvo su primer orgasmo, con su primo y sin haberlo pedido. Enseguida de eso me detuve, a ella se le escapo un -no- con voz de cansancio y desilusión. La solté y apoye mi dedo en sus labios, diciendo -Shhh-, pero ella se volteo y me volvió a besar, fue otro profundo beso. De repente me separé y me volví a agacharme, para volver a comenzar nuevamente a subir por sus piernas, pero esta vez con mi mano completa y tomándola con firmeza. Al llegar a su falda, continúe por debajo de esta, hasta que llegué a sus muslos, muy suavemente pero con firmeza los acariciaba y masajeaba. Para ella era una sensación tras otra, me rogaba que necesitaba desatarse y besarme, pero no la dejé. Luego tomé el borde de su braga y lentamente comencé a quitársela. Recorrí con ella toda su pierna, hasta llegar al suelo. Ella accedió a quitársela levantado un pie y luego el otro, sin que se lo hubiera pedido. En ese momento la tome de nuevo por la cintura, pero esta vez la recosté en una silla. Ella no entendía, aunque fue realmente bueno para ambos, su cuerpo estaba cansado y el mío demasiado excitado, pero quería sentir placer hasta llegar a mi punto máximo de aguante. Sentada le quité los zapatos, luego las medias, esta vez con la boca. Comencé a besarle las piernas y volvimos a tomar temperatura. Luego le besaba la pelvis, ella estaba completamente húmeda y dilatada. Mi lengua se poso en su clítoris.

Me daba cuenta que tenia ganas de gritar de nuevo y comenzó a jadear, pero esta vez mas fuerte, mientras mis manos recorrían su vientre, luego su busto, sus pezones estaban firmes hinchados, querían salirse, y comenzaba a gritar cada vez con mas fuerza era increíble, me pedía más. La quería solo para mí en esa posición por el resto de mi vida. En ese momento ella tuvo su segundo orgasmo y yo no aguanté más tuve que masturbarme y eyaculé sobre sus pechos, fue algo muy intenso. Luego la deje, ella estaba exhausta, necesitaba recuperar fuerzas, pero había sido estupendo. Le destapé los ojos y se vio en un espejo que estaba al frente de ella. Y se vio que estaba atada a una silla, con cara de cansancio pero satisfecha, con su blusa medio abierta y su busto fuera de ella y entre ambos pechos estaba el semen que yo había eyaculado, al masturbarme. Su falda estaba recogida y sus piernas abiertas, veía su pelvis por el espejo, entonces le dije:

- Eres hermosa, no sé porque nadie lo había intentado antes contigo - yo reí y acerqué mis labios a sus pechos para chuparle todo el semen que yo le había regalado y luego en un apasionadísimo beso lo deposite en su boca, mezclándose con la saliva de ambos.

Luego de ese beso, ella me dice:

- Desátame - me pidió y yo enseguida accedí.

Sus muñecas estaban dolidas pero había valido la pena. Se coloco la falda en su sitio y se arregló el sostén y la blusa y me dijo:

- No sé que hacer - se le escapo - que estúpida soy - agregó.

La miré fijamente, me paré (a medio vestir) y la envolví con mis brazos.

- Porque, ¿no te gusto? - le pregunté mientras estaba mirándome con sus penetrantes ojos.

- Claro que sí - me contesto.

Entonces le dije dulcemente.

- ¿Quieres continuar? - le pregunté, mientras yo me subí mi bóxer y mi pantalón.

Agacho su cabeza, pero yo la levanté y le dije:

- No hay porque tener vergüenza, confías en mi ¿no?. Además nuestros cuerpos se desean. Por hacer el amor no significa que nos vamos a casar, solo estamos realizando una fantasía sexual de ambos.

En ese momento ella me besó, fue un beso apasionado, creo que más aun que los anteriores pero esta vez tenia sus manos libres para recorrer mi cuerpo. Con sus manos recorría mi espalda, y luego mi trasero. Era un beso increíble y aun más sensual de lo que yo imaginaba. Mientras con mis manos, nuevamente le levantaba la falda y le tocaba su trasero. Con sus manos, esas, que realmente disfrutaba y tanto había deseado, recorrían y masajeaban todo mi cuerpo. Seguía tocándome con firmeza, era realmente excitante. Lentamente fue entrando por debajo de mi pantalón intentando llegar a mi pene. Yo mientras metía mis manos por debajo de su falda, buscando su vagina. De repente, mi prima tomo la iniciativa; me soltó, y yo me separé. Quedó desconcertada, pero no hizo nada. Dudó un segundo, pero prosiguió, dio un paso hacia atrás la mire a los ojos mientras terminaba de desabrocharse la blusa. Luego, lentamente se la quitó, recorría su cuerpo con mi vista, yo estaba excitado se me notaba, era extremadamente sensual ver a mi prima en sostenes y falda escolar. Se dio la vuelta y quedó de espaldas sobre mí, coloco sus manos en mi trasero y muy lentamente me fue quitando el pantalón, mientras me agachaba rozaba con mi cuerpo el suyo. Me lo quite completamente y luego comenzó a subir de la misma manera.

Al pararme por completo, quedo su trasero apoyado sobre mi pene, que estaba grande e hinchado pero aprisionado por mi bóxer. Comenzó a moverse suavemente sobre este, mi trasero. Haciendo así que mi excitación aun mayor, mientras se quitaba completamente el sostén. Tomó mis manos y las puso sobre su vientre. Entonces comencé a recorrerlo nuevamente, a tocarle los senos, los pezones, estos se endurecían, la temperatura me subía, la excitación aumentaba, mientras que al mismo tiempo me quitaba los bóxer, dejando mi pene liberado. Cuando la mire a la cara ella estaba mirando fijamente mi pene, le pregunte:

- ¿Pasa algo?

- ¿Todo eso va dentro de mí? - fue la respuesta.

- No te preocupes. Yo te cuidare y haré que te sientas como una mujer de verdad.

Y comencé a besar y mordisquear sus pezones. La lleve a la cama y comencé a besarla lentamente. Acto seguido comencé a succionarle sus pezones al tiempo que ella comenzó a gemir: y me decía:

- Que rico, no te detengas mi cielo.

Luego comencé a bajar y le metí mi lengua en su ombligo por un rato; ella a esa altura se retorcía en la cama. Seguí bajando hasta llegar a su conchita que estaba totalmente húmeda y comencé a succionar sus labios vaginales al tiempo que ella me agarraba con sus dos manos el pelo y se retorcía gimiendo:

- ¡¡Hayyyy... me acabo, me acabo!!.

En ese momento introduje mi lengua en su clítoris y ella se vino, sentí sus ricos jugos en mi lengua y paladar al tiempo que ella se convulsionaba toda y ahí yo le explique rápidamente que eran sus fluidos del orgasmo; en síntesis su acabada.

- ¡¡Que bien sabe!! - fue su respuesta.

- Ahora es mi turno de gozar nuevamente - le dije al tiempo que me acercaba mi pene a su boca.

Ella me quedo mirando y me dijo:

- Es que nunca he chupado un pene.

- No te preocupes - le dije al tiempo que tomé con mis manos mi pene que ya estaba a punto de reventar y comencé a masturbarme.

Al principio ella con timidez comenzó a besarlo y acariciarlo hasta que en una se lo metió a la boca y comenzó a succionarlo al tiempo que me miraba a los ojos como toda una puta experta. Lo chupaba tan bien que a los pocos minutos me le acabé en su boca, ella se sorprendió y se ahogo un poco e hizo unas arcadas.

- Te acabaste en mi boca - me dijo con un tono de decepción en su voz.

- ¿Acaso no te gustó? - pregunté mientras ella se tragaba mi leche.

- Ahora si - me dijo al tiempo que venía hacia mí y me abrazaba muy románticamente.

Estuvimos un buen rato tendidos en la cama, abrazados y besándonos ya que llevábamos varias horas de sexo continuó y nuestros cuerpos necesitaban recobrar fuerzas para lo más importante que era desvirginarla por la vagina, ya que hasta ese entonces yo la había masturbado y le hice sexo oral. Al poco rato mi pene estaba listo para la acción. Me puse sobre ella y la comencé a besar y le hice abrir las piernas comencé a ponerle la puntita de mi pene en su vagina y a meterle un pedacito, yo sentía que mi pene iba hasta cierto punto y se “trancaba” cada vez que intentaba penetrar más ella intentaba separar mi cuerpo del de ella.

- Perdona, pero me duele - me dijo.

- No pasa nada primita ya verás como entra.

Seguimos besándonos y cuando noté que su vagina estaba totalmente lubricada se la puse hasta el fondo. En ese momento sentía a través de mi pene como algo se “rompía” dentro de ella.

- ¡Aaahhh...! Me duele - dijo al tiempo que yo le tapaba la voz con un beso con lengua.

Al poco rato ella había aflojado el cuerpo. Por la expresión de su cara aún le dolía mis embates pero también gozaba. En ese momento comenzó a gemir:

- ¡Aaaahhh... me duele!

- ¿Quieres que te la saque?- le pregunte, aun sabiendo que su respuesta era un no seguro.

- No sigue... sigue... es hermoso - me respondió - ¡Dámela primito, dámela hasta el fondo! ¡Si así, aaahhh!.

En ese momento supe que se venía y yo apure mi ritmo y nos acabamos juntos y quedamos abrazados por un par de minutos. Al cabo de esos minutos baje de ella:

- ¿Qué tal? - le pregunté.

- Me encantó - me respondió - Pero tendrás que seguir enseñándome cosas del sexo, quiero seguir disfrutando.

La seguí besando y nos seguimos acariciando, cuando miré la sabana y estaba llena de manchas de sangre y de semen, como muestra de nuestro acto de amor y en eso le digo:

- Quiero tu culito Lissette - le dije al tiempo que ella se incorporó a mi lado en la cama.

- ¡¡Ni loca!! - me dijo sorprendida - además eso debe de doler mucho, y acuérdate que apenas me has desvirgado y esta es la primera vez que me cogen.

- Tranquila bella, confía en mí, veras que no pasa nada. Este día nunca lo olvidarás. Recuerda que en el sexo todo esta permitido para obtener placer - le respondí, por que de todos modos quería tener ese culo.

Volví a besarla para aflojar su tensión, cuando vi como Lissette comenzaba a quedar con sus pezoncitos duritos signo inequívoco de que estaba nuevamente excitada; puse un par de dedos en su conchita y pude observar como esta ya estaba lubricada. La tome por la cintura y comenzamos a besarnos con terrible pasión al tiempo que yo le pregunte tiernamente:

- ¿Me darás tu colita cielito?.

- Ya te dije que no - me respondió entre mis labios.

Yo continué con mi fino trabajo besándola, chupándole los senos y con mi mano derecha le metía un par de dedos en su conchita.

- ¿Te vas a perder esta experiencia? - volví a inquirirle mientras la besaba.

- Es que tengo miedo - me respondió ella.

Yo seguí masajeándole la vagina al tiempo que mi mano izquierda se dirigía hacia su anito. Tras comprobar que no estaba casi lubricado cambie de mano; puse la izquierda en su clítoris al tiempo que llevaba la derecha impregnada de sus jugos hacia su culito. A esa altura Lissette ya comenzaba a gemir; y yo estaba convencido que en cualquier momento me diría que hiciese lo que yo quisiese con ella.

- Entonces si no me das tu culito, acabamos, hasta aquí llegamos y me voy - me decidí amenazarla.

Mi mano derecha se abrió paso a través de sus nalguitas llegando a la entrada del hoyito pequeñito de Lissette. Primero le metí lentamente un dedo completamente lubricado por sus jugos. Instintivamente Lissette se echo hacía mí.

- ¡¡Sssshhhh!! ¡¡Tranquila nena!! - le dije - Afloja tu cuerpo. Déjame abrir tu culito - agregue mientras continuaba chupándole los senos y con mi mano izquierda le hacía una pajita.

- Ya falta poco - pensé para mí, al tiempo que ahora le metía otro dedo más en su coñito y comenzaba a masturbarla.

- ¡Mmmmmm! ¡aaahhh! - gimió de placer Lissette.

- Ves chiquita, ya tienes dos de mis dedos en tu culito - le dije sin parar de besarla - ¿Vas a dejar que te meta aunque sea solo la punta de mi verga en el? - le pregunté.

- Si... pero prométeme que tendrás cuidado - me dijo.

- Te lo juro cielo. Lo único que yo quiero es que tú goces.

Acto seguido saque mis dedos de su coñito y nos separamos por un instante; fui hasta donde había dejado mi pantalón y tomé un tubito de vaselina y un preservativo. Me dirigí hacia la cómoda y le hice señas con un dedo para que viniese. Ella acudió de inmediato a mí.

- ¿Qué es eso? - me pregunto.

- Esto es vaselina y un condón, mi amor, esto servirá para facilitar nuestra entrada al cielo. Primero colócame el condón en mi pene - le ordené a mi prima y al instante obedeció.

Una vez que mi pene estaba con el condón, ella comenzó a bañarlo en vaselina y luego le dije:

- Date la vuelta - mientras que ella obedecía apoyando sus manos sobre el mueble.

Abrí con cuidado sus nalgas con mi mano izquierda mientras que con la derecha extraía una buena cantidad de vaselina. Primero le chupe el culito para excitarla aún más, yo la podía ver a través del espejo que tenía enfrente como se apretaba los labios con los dientes y cerraba sus ojos. De inmediato comencé a llenar su anito de vaselina hasta dejarlo completamente lubricado. Hice que mi prima se diese vuelta nuevamente y pude ver como me observaba a través del espejo. Con sumo cuidado abrí las nalgas de Lissette y le introduje lentamente el glande en su agujerito. Instintivamente Lissette se echo hacía adelante:

- Tranquila amor. Veras que todo estará bien - le dije.

Luego de varios intentos logre meterle la punta de mi pene en su estrecho anito y le lleve mi mano izquierda hacía su vagina que estaba completamente mojada e introduje tres dedos en ella, y comencé a masturbarla; vi a través del espejo como mi primita gozaba con los dientes apretados. Cuando lo creí pertinente metí un poquito más adentro el glande.

- ¡Aaaahhhhh! - exclamó apenas Lissette.

- ¿Te duele? - le pregunte.

- Un poco, pero sigue - me respondió.

Yo continué con la operación de masturbarla dejando mi pene quietito en la ubicación en que estaba. Cuando Lissette estaba totalmente caliente y húmeda, su anito se dilató liberando un poco mi pene. En ese momento se la introduje otro poco. A esa altura yo seguía con mi mano izquierda masturbándola, pero ahora con la derecha le acariciaba y pellizcaba sus senos haciendo que prima gozara como nunca.

- ¡Siii Jaime! ¡Sigue así! - dijo entre jadeos.

Fue en ese momento el cual yo aproveche y le inserte mi pene hasta el fondo. Lissette se tiro hacía adelante con síntomas claros de dolor.

- ¡Ufff! ¡Aaahhh! ¡Duele primo, pero sigue!.

En ese momento yo comencé a quitarla lentamente al tiempo que tomaba a Lissette con mi brazo derecho de su estrecha cintura para mantenerla cerca de mí.

- ¡Aaaayyyy me duele! - volvió a gemir escapándosele una lagrimita de sus ojos.

- ¿Quieres que lo saque del todo? - le pregunté.

- No... sigue suavecito - me contesto.

Yo así lo hice y comencé lentamente a ponérsela hasta la mitad y casi sacársela toda. Cuando vi que realmente Lissette se había relajado toda comencé a darle más profundidad a mis penetraciones. Lissette gemía a esa altura de placer.

- ¡Siii! - jadeaba - ¡dámela toda! ¡Ooooh siii, que rico, que rico! ¡¡Dámela hasta el fondo! - en ese momento supe que mi prima se estaba viniendo y yo ya no daba más por lo que también me vine junto a ella.

Mi pene comenzó a temblar y una gran cantidad de caliente semen inundó las paredes del culito de ella. Nuestros cuerpos quedaron unidos por varios minutos sobre la cómoda que resistía estoicamente el peso de los dos. Luego de un par de minutos saque mi verga de su hoyito que había quedado completamente dilatado. Cuando Lissette se incorporó de su culito cayó al suelo mi lechita mezclada con la vaselina.

- ¡Uyyy mi amor, que rico! - dijo Lissette mirando la leche en el piso - Pensar que toda esa lechita estaba dentro de mí.

- ¿Cómo te sientes bella? - le pregunté.

- Cómo si me hubiese atropellado un tren - me respondió escueta y sinceramente - Pero me encanto, me arde el culito pero ya se pasara. ¿Te das cuenta que hoy me has desvirgado tres veces ya? - me preguntó.

- Dos - le respondí entre sonrisas.

- No mi amor, tres veces. Me desvirgaste la boquita, después la conchita y ahora el culito - me dijo al tiempo que me abrazaba y me daba un tierno beso en la boca.

Comentarios y sugerencias a: emaildelosexitos@yahoo.com.ar

Top Sexo Gratis

Contactos GraTIs