Esta es la primera vez que se me ocurre escribir mi experiencia sexual con un hombre y mas publicarlo en Internet, para curiosidad y deleite de muchos usuarios que nos gusta del sexo. Jorge es mi compañero de trabajo, casado con dos hijos, con una vida normal y a veces rutinaria para mi gusto. Yo soltera con una relación estable de muchos años, la relación con Jorge se fue dando de poco a poco… una de las tantas experiencias que me han gustado al estar con él la recuerdo de esta manera.
Tenia algo de rato que no compartíamos unos momentos de placer y éxtasis, nos calentábamos todo el día con mensajes de lo que iba a hacerme o hacerle yo para estar juntos y disfrutar ese pequeño lapso de tiempo.
Ya estaba preparando mi momento, se me ocurrió llevar unos aceites comestibles para el cuerpo, unas tiras de tela para amarrarlo. Después de las horas laborales, nos fuimos al hotel para disfrutar esos momentos de placer, nos bañamos… nos empezamos a besar, con la desesperación de las horas que pasaban volando y sabíamos que nos teníamos que disfrutar al máximo.
Yo llevaba un baby doll negro con una mini tanga para darle una sorpresa, empezó a estar en mis pechos, grandes, que se le antojan a Jorge y lo disfruto verlo saborear esa parte de mi cuerpo, poniendo sus manos en cada uno y mamándolos con toda su locura, así se estuvo un rato, disfruto verlo tocarlos y frotarlos con desesperación, como si se fueran a acabar, ya estaba mojándome y sentía mi vagina mojarse… por el grado de excitación que me hace sentir al mamarme los pechos, diciéndome que nunca había tenido unos pechos tan ricos y que le encantan.
Tendida sobre la cama, me fue amarrando las manos hasta dejarme totalmente indefensa, amarrarme también los pies para dejármelas abiertas. Me fue colocando gotas del aceite del sabor que más le agrado y me fue mamando los senos, frotando y sintiendo como me iba mojando por la excitación de tenerlo arriba de mí e iba chupando mis pezones que están más levantados para dejarme mamar por esos labios con lujuria y anhelo. Poco a poco se fue bajando a la zona mas intima de mi cuerpo desnudo, me fue metiendo su dedo en mi panocha toda mojada y haciendo movimientos, sacando y metiendo, sacando y metiendo repetidas veces… mmmm… y yo mojándome muchísimo por la misma excitación y las sensaciones de tener ese dedo que me hacia sentir riquísimo.
Me fue abriendo con los manos mis labios vaginales, para meter su lengua y sacar todo mi jugo…que rica sensación de placer y deseo, al sentir su lengua recorrerme dentro de mi y sacar mi jugo, mi sexo, mi placer… movimientos circulares sacando la lengua y metiéndola con tanto frenesí, no podía cerrar las piernas por obvias razones de estar amarrada pero la sensación era deliciosamente excitante y me gustaba sentir cada momento que me hacia su lengua tener mis jugos al 100 por ciento. Recorrerme con sus manos cada parte de mi cuerpo y sintiendo esa expresión de un macho queriendo una hembra.
Después de tenerme a su entera disposición por todo lo que hizo, fue la hora de la venganza para saborearme esa parte de su cuerpo que me hacia sentir que lo deseo y lo necesito.
Lo fui amarrando a la cama, primero las manos, luego los pies hasta tenerlo en posición de que no podrás meter las manos y déjate llevar.
Llego el momento de tenerlo para mi, de tener esa verga bien parada sin que pudiera meter las manos, hasta que lo tuve muy amarradito, muy dispuesto a dejarse sentir. Puse unas pequeñas gotas por ese pene que para ese momento ya lo tenia en plena erección, metiendo mi boca para mamarlo suavemente y se dejara llevar por el placer, mi panocha quería tener esa verga dentro… pero quería que estuviera al máximo de gozo, seguía frotando su pene con mis labios, besarle la punta y seguir con mis movimientos de lengua y boca para que no pudiera tener queja alguna de que no me gusta, que sabe que me encanta mamarle… por que la tiene suave y riquísima, disfruto mucho ver su expresión en su cara de cómo le voy succionando ese pene erecto y dispuesto a tener conmigo momentos de pasión.
Ya no podía más, necesitaba esa verga dentro de mí. Lo fui desamarrando poco a poco para que entrara a mi vagina y me dejara tener más emoción dentro de mi cuerpo. La posición que me encanta verlo es debajo de mí, fui metiendo su verga dentro de mí, dominando mis movimientos, arqueando mi espalda, para que entrara al punto de más placer… la apunto tan bien que me hizo venirme y tener esa satisfacción por haber encontrado ese centro de mi cuerpo. Fui haciendo esos movimientos hasta dejarlo venirse, hasta que no pudiera más… que su cuerpo. No podría aguantar mas… riquísimo… delicioso… excitante… con esa expresión de sus ojos y su rostro, diciéndome lo mucho que le gusta tenerme con las piernas abiertas y dentro de mi, sacándole todo con los movimientos de mi vagina, cabalgando, apretándolo y exprimirlo, hasta caer rendido… ufffffff riquísima sensación!!.
Este es uno de los momentos que me han hecho sentir una mujer… plena.
Somos instantes en la inmensidad del tiempo.