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Unas vacaciones inolvidables

Por Hells_Angel_II (Primera Vez) 32148 lecuras

El pasado verano me fui de vacaciones donde mis abuelos para cambiar a la solitaria y tranquila vida campestre. Fui por unos días para relajarme. No había nadie más excepto mis dos abuelos. Pero al tercer día de mi llegada, me avisaron que mi prima Pamela vendría de visita desde Argentina por unos días. La verdad, apenas la recordaba. La había visto por última vez hacía 4 años. De lo único que me acordaba era de su hermoso pelo rubio. Ahora, me daba lo mismo verla o no. Pero nada sabía yo de que ella haría de que mis vacaciones fueran las mejores de mi vida, serían las vacaciones de mi primera vez.

El día de su llegada yo me encontraba paseando por el campo, y no me entere de su presencia hasta ya entrada la noche cuando me decidí a volver a casa. Entré y me extrañé de que no se sentía un ruido en la casa. Busqué y no había nada. Pero al pasar por la puerta del baño ví que estaba entreabierta y se escuchaba un ruido como de agua corriendo. Pensando que mis abuelos ya se habían ido a acostar y que habían dejado la llave corriendo, entré al baño para cerrarla. Pero al entrar, adivinen a quien me encontré... Sí, la encontré a ella desnuda duchándose. Aprovechando de que no advirtió mi presencia, me puse a observarla. Pero que cuerpo. Cuanto había cambiado desde la última vez que la había visto. Ya era toda una mujer. Tenía el pelo rubio hasta el cuello, una cara de mujer, con unos penetrantes ojos verdes, unos labios hermosos, unos pechos infladitos y su trasero... O por dios que trasero: era redondito con unas curvas que no las frena ni un Ferrari. A estas alturas ya tenía en mi cabeza un montón de rollos. Me la imaginaba en la cama: ¿Como sería? De pronto me desperté de mi ensueño por un grito: mi prima había notado mi presencia. La verdad que al mirarla me puse muy nervioso. Jamás me había encontrado en una situación así. Me puse rojo y a lo único que atiné fue a decirle:

- Hola

Y me dice enojada:

- Sal de aquí!

- Ok - dije y me fui para la cocina.

Con el grito de Pamela ya mis abuelos se habían levantado a ver que pasaba y para mí fue un rollo explicarles el rollo. Al final con el cuento de que había sido un accidente se paró un poco la cuestión. Ya no aguantaba las ganas de irme a mi pieza y correrme una paja en honor a mi prima voluminosa. Les dije a mis abuelos que me iría a acostar y ellos me dijeron que esperara para saludar como corresponde a mi prima. A si que a regañadientes encendí la TV y me puse a esperar. Cuando salió y me miró a los ojos me puse rojo por la experiencia anterior. Mi abuela dijo:

- Marcos, ahí está tu prima Pamela.

- Hola...

- Hola.

- Bien abuela, supongo que ahora me puedo ir a acostar no? – dije.

- Sí, ahora se van acostar los dos.

- Abuela - dijo Pamela - Y donde voy a dormir yo?

- Marcos, muéstrale su cama.

- Y cual es?

- La pieza de al fondo arriba.

-Ya.

Y la llevé, le mostré la habitación (esta quedaba al lado de la mía) y con un "Buenas noches" me fui a acostar. Y esa noche me corrí una paja espectacular en honor a su trasero.

En los días siguientes, después de pedirle disculpas por lo de la ducha, me fui acercando cada vez más a ella. Jugábamos juntos, conversábamos, salíamos a pasear, etc. Nos íbamos lejos a pasear tomados de la mano. Cada día me costaba más controlarme. La verga se me paraba cuando se agachaba y a veces se me hacía muy difícil esconderlo. Yo creo que ella igual lo notaba pero se hacía la tonta. Y además yo creo que le gustaba. Cada vez la relación se fue haciendo más íntima y comenzamos a conversar cosas acerca de sexo. Me preguntó si yo era virgen y yo le dije que sí, no quería mentirle. Ella me contó que ya no era virgen. Lo había hecho con un amigo antes de venirse a Chile y le había encantado. Me confesó además que estaba muy caliente por que no había tenido sexo en días y lo único que quería era un buen polvo. Yo me quede callado pues no sabía que hacer en esos casos. Y como ya era tarde le dije que volviéramos pues empezaba a hacer frío y se iba a poner a llover. A si que en la noche nos fuimos acostar luego de un juego de cartas.

Estaba lloviendo mucho, y me dijo que iba a tener frío para dormir y yo le dije que si tenía mucho frío que se viniera a mi cama a dormir. Y con un misterioso "lo pensaré" se fue a acostar. Yo me acosté, apagué la luz y me preparé a dormir. Claro, no sin antes dormir correrme una linda pajita. Estaba a punto de correrme cuando sentí unos pasos y siento que se abre la puerta. Era la Pamela que venía a cobrar mi palabra. En un dos por tres me tapé y salí a recibirla y la acosté a mi lado. Estaba solo con una polerita que le llegaba harto mas arriba de las rodillas, sin sostén (me dí cuenta de esto pues se le notaban los pezones) y una tanga que se le noto cuando se acostó. Nos pusimos a conversar y ella se dio cuenta de que mi verga estaba erecta y me preguntó que estaba haciendo. Yo le dije nada. Y de repente se levantó y me dijo:

- Tu me viste desnuda cierto? Ahora es mi turno.

Y comenzó a besarme la boca y junto su lengua con la mía y lentamente comenzó a bajar por mi cuello, por mi pecho, por mi estómago y de un tirón me sacó la polera. Luego siguió besándome el ombligo y siguió bajando hasta llegar a mi cintura. Allí se detuvo y comenzó a frotarme el pene con sus dedos y me bajó los shorts que andaba trayendo y se descubrió mi verga erecta. Comenzó a masturbarme y luego comenzó a besar mi pene, a pasarle la lengua y de pronto se la metió en la boca. Por dios, me sentía en la cima de la montaña más alta del mundo, y claro, como era novato no tarde en correrme en su boca. Ha sido el mejor orgasmo de mi vida. Luego me dijo Te toca. Yo la verdad si bien jamás lo había hecho, había visto un sin fin de películas porno y me limite a repetir lo que había visto. La puse de espaldas sobre la cama, la comencé a besar apasionadamente, comencé a bajar por su cuello y puse mi mano sobre su polera y comencé a subírsela hasta que se la saqué y comencé a bésale los pechos, sus pezones y ella empezó a gemir y a transpirar. Seguí bajando por su cintura y le saqué su tanga y comencé a pasarle la lengua por su clítoris y se la metí en la vagina. Se la lamía y chupaba con ardor y no tardo en recompensarme con su corrida que me llegó en la cara. No grito muy fuerte por miedo a que se despertaran mis abuelos, pero me apretó la mano fortísimo. Luego me dijo:

- Por favor, penétrame. Quiero sentirte dentro de mí.

Entonces la puse de espaldas y saque mi pene erecto y se lo puse en la vagina. Primero por sus labios vaginales y luego se la empuje lentamente hasta el fondo. Empecé a penetrarla cada vez mas rápido hasta que se corrió. Increíblemente yo aguante sin correrme y cuando se la saque aun estaba muy dura, a si que me aproveche de la situación y le dije:

- Pamela, quiero tu culito. Quiero que sea mió como ya lo fue tu boca y tu vagina.

- No se. Jamás me lo han hecho por ahí y creo que me va a doler un poco, pero bueno ya - me dijo ella.

Así que la puse de a perrito y se lo puse lentamente. Le penetré su cerrado agujerito hasta el fondo y ahora si que en cada embestida sentía que mi semen iba a salir de un momento a otro. Seguí embistiendo cada vez más fuerte hasta que sentí la debilidad en mis piernas y le llene las paredes de su ano con mi abundante semen. Luego de eso quedamos muertos y solo atinamos a dormir.

Luego de eso, Pamela se fue, pero me dejó de regalo el mejor verano de mi vida.

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