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Una noche cualquiera

Por QuietJoe (Intercambios) 19734 lecuras

Era un miércoles por la noche cuando salimos a cenar mí esposo Nacho y yo, llovía hacía frió las calles estaban vacías. Después de cenar nos apetecía tomar una copa, fuimos en busca de algún sitio que pudiera estar animado pero todos los sitios conocidos estaban desangelados. Aburridos sin saber a donde ir, Nacho me decía ir a tomar la copa al club de intercambios, su idea era la mejor y entre semana no habíamos ido antes al club,

Cuando entramos al club nos sentamos en una mesa, en la pista dos parejas bailaban se metían mano se besaban, había poca gente sentadas en grupo de cuatro en tres mesas. Hechada una primera vista al local estaba claro que los desparejados éramos nosotros. Pedimos las copas sin quitar ojo a lo que hacían las dos parejas de la pista y otras dos que lo pasaban bien en su mesa. Tanto mirar me ponía caliente humedecía mí coño, empapaba los dedos de Nacho que acariciaba mí sexo. Tenía ganas de follar con mí marido, él también me deseaba.

En el club hay una piscina de agua caliente con espuma, le propuse a Nacho hacer el amor en el agua, nos levantamos vimos que no había nadie, teníamos para los dos aquella bonita piscina. Pagamos por guardar nuestras ropas y usar la piscina. Envuelta en la toalla que me daban salí, Nacho ya estaba en el agua, desnuda me metí en la rica y relajante agua caliente con espuma.

Al abrazar a Nacho nuestros cuerpos calientes se frotaban ricamente con suavidad sensualidad, cada caricia la sentía especial. Fundimos nuestros cuerpos con caricias con mucha pasión, notaba mí entrepierna arder y al tocar su polla la sentía más caliente de lo normal. Le pedí a Nacho la polla, quería mamarla, le dije que se quedara sentado al borde de la piscina. Su verga mojada con espuma y caliente resbalaba suavemente en mis manos, la devoraba en la boca con todas mis ganas.

Después de una intensa mamada, Nacho se bajó entró al agua a mí lado, me daba la vuelta desde atrás a gatas me penetraba. Su polla entraba suavemente lubricada por la espuma y mis flujos, puse las manos los brazos fuera de la piscina para soportar las penetraciones el bombeo de Nacho. Llegaron los primeros orgasmos mientras su verga me follaba, sus dedos los clavaba dilataba mí culo.

Follar en aquel lugar era muy sexy, la idea de que alguien pudiera verme me excitaba más, jadeaba gritaba a viva voz. Animaba a Nacho para que no parara de follarme, lo mucho que me gustaba… disfrutaba estaba tan bien que le pedí que me follara por el culo. Su polla mojada bien lubricada entraba en mí ano despacio, empezó a moverla poco a poco cada vez más rápido, sus movimientos se aceleraron y mis orgasmos uno tras otro.

Ocupada en lo que estaba, de repente sentía golpear mí rostro con una calida polla, excitada como estaba sin mirar metí en mí boca aquella verga que se ofrecía tan deliciosa. Me dedicaba a gozar de la polla de Nacho a mamar la desconocida verga. Cuando sentí dentro del ano el semen de Nacho me di la vuelta para besarle para agradecer su rica manera de hacerme el amor.

Luego saludaba al inesperado visitante, tenía su polla erecta, vino a nuestro lado, me besaba le rodeaba con mis piernas hasta meter en mí cueva su polla. Abrazada a él cabalgaba follaba sin parar, hasta que salió su polla. Me daba la vuelta le ofrecía mí ano le pedía que me follara, metió con fuerza toda su verga por el culo, fuerte pero breve se corría dentro de mí.

Cuando nos recuperamos nos presentamos, quedamos para otro día, follar en aquel lugar y con la sorpresa del desconocido ha sido una de mis mejores experiencias.

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