Después de la fantástica follada con Mónica, Isabel me confesó que había estado espiando y que lo vio todo. Jamás hubiera pensado que Isabel hubiera permitido, y mucho menos hubiese planificado aquello. Me dijo que hacia tiempo se había dado cuenta de lo mucho que me gustaba Mónica y que desde niña había compartido todo con su hermanita.
Pasó algún tiempo sin que se mencionara el asunto hasta que Isabel me recordó que se acercaba su cumpleaños. - Espero que me tengas una sorpresa especial, que incluya tu videocámara. - ¿Quieres invitar a Mónica otra vez?- pregunté maliciosamente. - Claro que no, ¿o se te olvida de quién es el cumpleaños? - ¿Entonces? - Quiero invitar a Miguel a mi fiesta. Tú lo conoces, el muchacho que te presenté en la última reunión de mi oficina. - ¿De verdad quieres que ese Miguel sea nuestro camarógrafo? - No, mi amor, - dijo con cierta ironía - tu serás el de la cámara. Recuerda lo bien que la pasaste con mi hermana, se notaba que lo disfrutabas. ¿No me merezco la misma oportunidad? Sé que lo pasaremos de maravilla.
Estaba sin argumentos. No podía negar que tirarme a Mónica fue sensacional, y ahora, sin el menor pudor, mi mujer me dice que quiere tirarse a un tío y que yo grabe cada detalle. Tras asegurarme que no me iba a arrepentir, se encargó de los arreglos y, tal como pensé, el tal Miguel no tuvo objeción a la proposición.
Llegada la noche de su fiesta, apareció Miguel en nuestra casa. Isabel llevaba un vestido rojo muy corto y con un generoso escote, usaba zapatos de taco alto del mismo color, y antes de abrir la puerta, se levantó el vestido para mostrarme que no llevaba braguitas.
Saludó a su invitado con un beso en la mejilla con toda naturalidad. Una vez adentro, Isabel sacó unas cervezas y comenzamos a charlar como si fuéramos viejos amigos. Luego puso algo de música suave y le pidió a Miguel que bailara con ella. Seguí tomando mi cerveza como sin inmutarme y observé que mi esposa que comenta algo al oído a Miguel. Acto seguido, éste desliza su mano por las nalgas de Isabel, levanta el vestido y acaricia su desnudez. Me inquietaba ver como aquel "casi extraño" acariciaba su coñito sin parar de bailar.
Isabel se apartó de él y me dijo que preparara mi videocámara. Lo tomó de la mano y fueron hasta la habitación. Cuando llegué, videocámara en mano, mi esposa estaba besando apasionadamente al hombre. Comencé a grabar justo antes de que aquel le removiera el vestido y empezara a mamarle las tetas. La muy puta me miraba sonriendo. Ella procedió a desvestirlo y, tan pronto como pudo, tomó la polla en su boca. Nunca la había visto mamar así. No pasó mucho tiempo hasta que la escuché suplicar:
- Métemela. Clávame ya.
Ella se acostó con el coño al borde de la cama. El tipo le separó las piernas y en un instante la penetró. Yo no podía más con mi excitación. Su coño lubricadito sonaba con cada embestida y sus gemidos se hacían más intensos. Isabel me miró y dijo:
- Suelta esa videocámara y acércate. Sácatela, cabrón, que quiero beberme tu leche.
De repente, Isabel me la estaba mamando como nunca antes mientras aún Miguel le rellenaba el coño. Al rato, inspirados en un grito de placer de mi mujer, nos corrimos los tres. Isabel nunca me había permitido correrme en su boca. Ahora, no sólo había tragado la mía, sino que estaba por dentro llena de semen de un tercero.
- Gracias - me dijo con satisfacción - sabía que me darías el mejor cumpleaños.
Esa noche continuó la follada por varias horas. Miguel y yo intercambiamos turnos para cogerla mientras ella le chupaba la polla al otro.
- Descubrí que dos pollas son mejor que una. - dijo con el mayor descaro. Incluso se dejó coger por el culo, lo que había jurado que nunca permitiría.
Isabel terminó por agarrar una polla en cada mano y masturbarnos sobre sus tetas.
Al día siguiente mi esposa me insinuó:
Se me antoja invitar una vez más a Mónica para que nos acompañe. Además, no te he contado que hay dos compañeras en mi oficina que te encuentran muy guapo. ¿Crees que sobrevivas a cuatro mujeres dándote placer?
De inmediato no respondí. Pensé que tanta generosidad no era desinteresada.
Continuará.....