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La canguro

Por Anónimo (Lesbico) 17558 lecuras

Hola a tod@s, mi nombre es Luisa, tengo 33 años y hace 5 años que estoy felizmente casada y con una niña. Hasta hace unos 5 meses, me podía considerar clásica en temas sexuales. Aunque mi marido de vez en cuando sacaba el tema de orgías o triángulos, yo era totalmente contraria, para mi el sexo no tenia sitio fuera del matrimonio y además con él me lo pasaba muy bien. Económicamente no estamos mal situados. Mi marido trabaja de comercial en una multinacional y yo soy secretaria de dirección de una importante empresa. El trabajo de mi marido hace que tenga que asistir a algunas ferias y que tenga que pasar 4 o 5 días sin venir a casa. Afortunadamente no son muchas. La historia que os explicare me ocurrió hace unos 5 meses en una de esas ausencias de mi marido.

En la empresa donde trabajo, una vez al mes teníamos reunión de dirección, normalmente se hacían por la tarde y terminábamos tarde, lo que me obligaba a buscar una canguro para cuidar a la niña. Desde hacia unos meses, cada vez que nos hacia falta una canguro, llamábamos a Paula, una vecina de unos 18 años, alegre y simpática, siempre estaba feliz y nuestra hija estaba encantada con ella. Esa tarde la llamé, para que cuidara mi hija durante mi reunión, le comente que no sabia a que hora volvería pues igual me iba a cenar con algunos compañeros. La reunión fue larguísima y agotadora y además a mi me cogió un fuerte dolor de cabeza, por lo que al terminar decidí ir directamente a casa.

Al llegar, me encontré a Paula viendo la televisión, hacia poco que había acostado a la niña después de darle de cenar y bañarla y ahora estaba apunto de preparar su cena. Al verme entrar se levanto para saludarme y solo verme comento la cara de cansada que hacía, le dije que era verdad que el día había sido muy duro, y después de preguntarme si había cenado me dijo que podíamos cenar juntas, que ella haría la cena para las dos mientras yo me daba un buen baño para recuperarme. Le dije que no era necesario y que si quería podía irse, pero ella me contesto que contaba con salir mucho más tarde e insistió en lo del baño y la cena. No puede negarme y el baño fue auténticamente un placer. Al salir me puse una bata y fui a ver como estaba lo de la cena. Todo estaba apunto con la mesa de la cocina parada con unos platos apunto de ser devorados (me moría de hambre). Le comenté que aquella cena merecía un buen vino y fui a buscar una botella de vino de las que guardaba mi marido. La cena, el vino y sobretodo Laura con sus bromas y risas, consiguieron que olvidara los problemas de un duro día.

Al terminar de cenar nos fuimos al sofá para tomar el café y alguna copita. El ambiente era muy agradable y le propuse si quería fumar de una hierba mejicana que nos habían traído unos amigos y sin dudarlo me dijo que si que le encantaba. Al principio me sorprendió que aquella joven que cuidaba mi hija fumara porros, pero estaba segura de que era una chica seria y responsable y que no lo haría mientras cuidaba a la niña. El porro hizo su efecto y al rato estábamos riendo como locas de las payasadas que hacia Laura. Gesticulaba, imitaba a vecinos, etc., a mi me dolía el estomago de tanto reírme, por suerte mi hija cuando se queda dormida es un tronco, sino seguro que la despertamos. Yo estaba muy bien pero el cansancio del día se dejaba notar y sentándome bien en el sofá hice una mueca de dolor, ella lo apreció y me comento que si estaba cansada se iba y así podría acostarme. Le comente que no, que después del día que llevaba estar con ella se me estaba poniendo muy bien, que era verdad que estaba cansada y me dolía un poco la espalda, pero me lo estaba pasando muy bien.

Laura me comento, que ella había hecho un curso de quiromasajista, y que si yo liaba otro porro ella podía hacerme un buen masaje, le dije que ya liaba el porro pero no era necesario que me hiciera el masaje. Ella insistió y me dijo que necesitaba practicar y no tenía muchas oportunidades. En mi estado la propuesta era muy tentadora, y después de sonreír me dispuse a liar el porro. Nos lo fumamos entre risas mientras ella preparaba todo lo necesario, aceite y toalla, entre risas me indico que todo estaba apunto y con una reverencia me indico que podía pasar a mi habitación. Yo la miraba y me reía desde el sofá, ella me cogió de la mano y me ayudó a levantar y sin soltarme la mano me llevo a mi habitación. Dentro me quito la bata y me indico que me estirara en la cama. Estaba algo cortada, nunca había estado así con un a chica y me sentía extraña, pero pensaba que no hacia nada malo por dejarme hacer un masaje y además mi cuerpo lo estaba deseando y sin decir nada me estire boca abajo. Por un espejo que tenemos en la pared pude ver como ella cogía el aceite y empezaba a esparcirlo por mi espalda, la sensación era muy agradable y cerré los ojos. Sus movimientos se fueron volviendo más enérgicos, en especial en los puntos donde yo le decía que me dolía, lo hacia muy bien y al rato los dolores empezaron a desaparecer. Me comento que tenía calor y que se pondría más cómoda. Por el espejo pude ver como se quitaba el top, no llevaba sujetador y tenia unos pechos algo más pequeños que los míos, duros, con un pezón oscuro y muy grande, después se quito el pantalón quedándose solo con un tanga muy pequeñito y se dispuso a continuar el masaje. Verla así me puso nerviosa, no sabia que me pasaba pero me parecía que me estaba excitando, nunca me había pasado con una mujer y pensé que era una tontería producto de los porros y el masaje.

Volvió a ponerme mas aceite, para continuar el masaje, ahora por encima de mi culo y por mis piernas. Me empezó a masajear el culo, con energía pero con suavidad, después mis muslos, cuando sus dedos se acercaban a mi sexo sin llegar a tocarlo, me daba la sensación que notaria que me estaba mojando. Abrí los ojos y la vi acariciando mis muslos y con sus pechos a pocos centímetros de mi culo. Volví a cerrar los ojos para poder controlar mi excitación, ella era la canguro de mi hija y yo una mujer casada, era imposible. Continúo con las piernas. Cuando terminó con mis piernas, pensé que todo había terminado y ya podría tranquilizarme pero ella se sentó encima de mi culo y empezó a pasarme los dedos con suavidad por la espalda, me dijo que era un masaje oriental y que servia para distribuir la energía del cuerpo. Los movimientos de sus dedos sobre mi espalda, y el contacto de sus muslos y su culo sobre mi, me estaban excitando, aunque me lo intentara negar. Abrí los ojos y la pude ver sentada sobre mi, masajeando la espalda, note como me mojaba y cerré los ojos rápidamente. Entonces ella cambio de posición se sentó a mi lado para que sus manos pudieran llegar a todo mi cuerpo y empezó a repetir los mismos movimientos sobre mi. Descendía lentamente por la columna, al llegar al culo llevaba las manos a la parte exterior de cada uno de mis muslos y descendía hasta los pies, después empezaba a subir lentamente por la parte interior de los muslos, hasta casi tocarme el coñito, después volvía a cruzar las manos por encima de mi culo y las subía lentamente por mis costados hasta los brazos, masajeando suavemente el trozo de mis pechos que aparecía por el costado, y vuelta a empezar.

Aquello me volvía loca, cuando sus manos subían por mis muslos, cada vez llegaban mas cerca de mi sexo, no podía negarme que me estaba excitando, pero ella no hacia nada que denotara que quería algo mas que el masaje y evidentemente yo no tomaría la iniciativa. Cada vez que sus dedos subían por mis piernas se acercaban mas a mi sexo que empezaba a estar húmedo de verdad, lo mismo me pasaba con los pechos notaba como tenia los pezones duros incluso apretados contra la cama. Siempre he tenido los pechos muy sensibles y sus dedos al tocarme los costados me ponían casi tan cachonda como en las piernas. En uno de sus recorridos por mi cuerpo sus dedos rozaron ligeramente y como por error mi sexo y no pude reprimir un pequeño gemido de gusto, ella no dijo nada y siguió, pensé que me correría si seguía así. Entonces ella paro y yo pensé que por fin podría disimular mi estado, pero me dijo que el masaje no se había terminado que ahora por delante. Al girarme la tenia delante de mí solo con el tanga y el cuerpo ligeramente sudado, le dije que ya podíamos dejarlo pero ella me dijo que ni pensarlo, que las cosas que se empezaban se terminaban y me sonrió con una picara sonrisa después de decirme que yo no me preocupara de nada y que disfrutara del masaje. Me puse como indicaba y ella se puso con una rodilla a cada costado de mi cuerpo y prácticamente sentada sobre mi estomago, podía ver sus pechos delante de mi y sus braguitas que parecían ocultar un sexo depilado, al menos lo que no tapaba el tanga. Ella aprecio que yo también estaba depilada, a mi marido le gustaba mas así, y me comento que a ella también le encantaba llevar el coñito depilado. La conversación parece que me ayudo un poco a controlarme, pero verla sentada sobre mi estomago, desnuda, poniéndose aceite en las manos para continuar el masaje, me volvió a poner nerviosa, cerré los ojos y me dispuse a ver que pasaba.

Empezó a ponerme aceite por los hombros y después se dedico a hacer lentos círculos alrededor de mis pechos, mientras los llenaba de aceite cada vez mas cerca de mi pezón pero sin llegar a tocarlo. Yo no podía ocultar mi estado, tenia los pezones durísimos, no los veía, ya que seguía con los ojos cerrados, pero los notaba. Me comento que tenia unos pechos muy bonitos, yo no pude ni contestar ella siguió con el masaje cada vez mas cerca de los pezones, yo no podía mas si seguía así no podría reprimir un orgasmo. Entonces note como me apretaba el pezón con sus labios, no pude mas le cogí la cabeza con las manos para que no parara y empecé a correrme, ella sin dejar de mordisquearme el pezón se estiro sobre mi y empezó a restregar su muslo por mi sexo. Aquello fue demasiado, empecé a correrme como una loca gimiendo y jadeando (mi marido dice que soy muy escandalosa) restregándonos las dos y apretando nuestros cuerpos, cuando pensaba que ya parábamos ella se quito el tanga, (era verdad iba depilada) era preciosa, se estiro a mi lado y empezó a besarme.

Nunca había besado a una mujer, el contacto de esos labios carnosos y !sin barba!, era maravilloso, sus manos empezaron a acariciarme y yo también empecé a tocarla. Volvía a estar excitada empezó a bajar su boca por mi cuerpo, volvió a mis pechos y me volvió a poner casi en el orgasmo, empezó a bajar y por fin llego a mi sexo. Solo notar su aliento empecé a correrme, su lengua recorría cada rincón, agitaba mi clítoris se metía dentro de mi y yo me seguía corriendo me parece que ha sido uno de los orgasmos mas largos de mi vida. Cuando pude parar, la cogí y la traje hacia mi estirándola en la cama y poniéndome encima de ella, restregándome como una loca, empecé a besarla a lamerla, ella gemía y se retorcía como yo. Empecé a bajar mi boca hacia su sexo, pero ella me cogió y me puso para hacer un 69, Me puse encima de ella con mi coño delante de su cara, y empezamos a comérnoslos note como se corría jadeando y llenándome la boca de un delicioso sabor, su boca había perdido todo ritmo en mi coño, yo no pude mas y me volví a correr mientras nos restregábamos. Después nos miramos, nos besamos y nos reímos, le propuse otro porro y riéndose acepto. La noche fue larga ya que incluso se quedo a dormir. Esa noche se abrió una puerta delante de mi que me esta encantando descubrir.

Luisa

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