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Infidelidad en el hospital

Por Anónimo (Infidelidades) 15334 lecuras

A pesar de lo surrealista y atípica que os pueda parecer la historia que os voy a contar, os juro que es cierto que me pasó hace un par de años. Es curioso que solo lo sabemos dos personas, (yo jamás se lo he contado a nadie), y ahora me apetece tanto contarlo a todos. Mi nombre es Sandra y tengo 29 años, hace dos estuve ingresada en uno de los hospitales más grandes de Madrid, era la primera vez que estaba en un hospital y tenia mucho miedo a la operación, aunque no era demasiado importante, pero me daba pánico y me solía pasar las horas fuera de la habitación, tomando café y llorando alternativamente.

Me resultó curioso que siempre coincidía con el mismo chico en la máquina del café, él sabia que yo estaba en la habitación contigua a la suya, pero yo sólo le veía por los pasillos sin saber de que habitación era él.

Una de las múltiples veces que yo estaba llorando, noté como Pablo, (que asi se llamaba él), me miraba fijamente mientras sacaba un café de la máquina; de repente él se acercó y me preguntó si me importaba que se sentara a mi lado, yo le dije que no aunque reconozco que me dió un poco de corte la situación. Empezamos a hablar de nuestras operaciones, la mía de un tendón en una muñeca y la suya de un dedo en el que se cortó abriendo una lata de sardinas, me hizo gracia y se me escapó una sonrisa por lo de la lata, luego me dió miedo por si se enfadaba, pero él atajó la situación diciendo que yo era más guapa sonriendo que llorando.

Desde las diez de la noche nos dieron más o menos las dos de la mañana, y yo no me quería ir, estaba tan a gusto con él, era el primer chico que me habia hecho olvidar a mi novio en cuatro horas. Él estaba casado hacia cuatro años, tenia dos años más que yo y era un encanto; yo me casaba en diciembre de ese año y por primera vez en casi seis años de noviazgo tenia dudas acerca de mi relación.

Me acosté pensando en Pablo y deseando despertar para volver a verle por la mañana, cuando esta llegó y desperté, salí corriendo hacia la máquina del café, de repente paré y dije en voz baja "Sandra, pareces una jovencita", no quería aparecer corriendo ni nerviosa por si él estaba allí, cuando llegué me lo encontré con dos cafés y dos bollos para desayunar juntos según dijo él, aquello me llenó una barbaridad.

Por la tarde vino su mujer y él me la presentó, pero me empecé a sentir mal cuando ella empezó a hacerle cariñitos, me sentía celosa de alguien con quien ni siquiera me habia dado un simple beso, pero ni yo misma me entendía. Aunque su reacción el día que conoció a mi novio no fue muy diferente, un escueto "os dejo solos", dijo. Asi pasaron casi diez dias, viéndonos cada vez mas, siempre juntos a todos los sitios y yo, una persona que siempre habia sido fiel y habia exigido fidelidad estaba a punto de caer y además era consciente de ello.

Una noche después de tomarnos el café de la cena me puse a llorar por la operación otra vez, él me cogió la cabeza y la acercó a su pecho, animándome y dándome besitos por la cabeza y la cara, me encantaba, me sentía tan protegida por él. Asi seguimos hasta que de repente él me levantó la cabeza, me miró a los ojos y me dijo que los cerrara, yo sabia lo que iba a hacer y lo deseaba, entonces le dije que él tambien los cerrara, acercamos nuestras bocas suavemente y nos dimos un beso que yo creo que nuestros corazones pedían y nuestras bocas certificaron.

Nuestra relación iba a mas cada vez, me daba miedo porque sabia que cuando saliéramos de allí bajaríamos de la nube y cada uno volvería con sus respectivas parejas, pero estaba claro que cada vez nos gustábamos más. Siempre quedábamos después de cenar y la noche siguiente decidí ponerme un poco guapa para Pablo. Esta claro que allí no puedes ponerte minifaldas ni tops y el pijama del hospital no es muy sexy que digamos, pero me pinté un poquito con las pinturas que me trajo mi novio y me peiné diferente, lo justo para que él viera otra Sandra.

Empezamos charlando de música, algo en lo que no coincidíamos demasiado, porque su grupo preferido es Café Quijano y a mi me encanta Cristian, seguimos con nuestros trabajos hasta llegar a como fueron nuestras respectivas infancias, cuando nos dimos cuenta eran casi las cuatro de la mañana, pero teníamos claro que ninguno de los dos se quería ir a dormir, de pronto él me cogió las manos y me dijo que le siguiera, yo me deje llevar hasta un pasillo oscuro y estrecho donde me dijo que solo lo usaban por la mañana para hacer pruebas, que por la noche no pasaba nadie por allí.

Comenzamos a besarnos apasionadamente, de repente sentí su mano dentro de mi pijama, me estaba acariciando el culo con una suavidad que me encantaba, yo deseaba que el fuera salvaje conmigo, pero Pablo era muy cariñoso y cuidadoso con las caricias y eso me gustaba igualmente.

Algo que jamás olvidaré es cuando introdujo su dedo en mi vagina y empezó a juguetear, al mismo tiempo empezó a lamerme los pezones con un ansia casi de animal, tuvimos que parar porque yo me estaba excitando tanto que me estaba poniendo un poco escandalosa y en el silencio de la noche en un hospital se debe oír todo, de repente oímos pasos pero no vimos a nadie, estábamos los dos medio desnudos y nos dio miedo, nunca supimos si fue un medico o alguien que nos estaba espiando cerca de aquel pasillo, supongo que nunca lo sabremos. Estaba claro que los dos queríamos lo mismo pero no sabíamos donde, es paradójico que en un sitio con tantas camas no puedas hacer el amor en ninguna.

De repente a mi se me ocurrió el cuarto de baño, fuimos corriendo mientras Pablo acariciaba a veces el culo de mi pijama, a veces los pechos, íbamos los dos muy subidos de tono, pero cual fue nuestra sorpresa cuando llegamos al cuarto de baño y habia allí una familia durmiendo en los sofás de la puerta, decidimos coger la escalera y bajar una planta, nos encontramos abajo con el guardia jurado, que mala suerte teníamos, bajamos otra planta y por fin nos metimos en el servicio de las chicas, sin dudarlo le bajé los pantalones y los slips a Pablo y mientras él solo repetía que que le hacia empecé a chupar su miembro con suavidad hasta que creció lo suficiente como para darme placer, me desnudé completamente y me senté encima de él, primero de frente para que chupara mis pezones mientras movía mi culo encima de él y más tarde de espaldas para que me acariciara la oreja mientras me tocaba los pechos al mismo tiempo que hacíamos el amor.

Nos dieron las seis de la mañana y supongo que habia cambio de turno en el hospital porque ya empezábamos a oír mucho ruido, nos vestimos y yo asomé la cabeza a la puerta del servicio a ver si Pablo podía salir del servicio de las chicas. Solo nos quedaba una cosa a los dos, vernos vestidos de calle y no con ese horrendo pijama azul del que yo guardo muy buen recuerdo.

después solo puedo decir que a él le dieron el alta antes que a mi, el día que se fue vino su mujer a buscarle y entró un momento en mi habitación, me dio un beso en la mejilla de despedida; eso me gustó pero me ruborizó, porque estaba ella delante.

A los diez dias vino a quitarse los puntos y me vino a ver, pero yo no estaba, me habían llevado a hacer unas pruebas y no le pude ver vestido de calle, solo le dejo a mis compañeras de habitación un disco de Cristian que yo le dije que me iba a comprar en cuanto saliera de allí, ahora cada vez que lo oigo me acuerdo de él, aunque jamás he vuelto a saber de Pablo.

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