Historia de la vida real, mi nombre es Mariel tengo 53 años, soy separada hace mas de 9 años y soy de Bariloche Argentina. Hace unos cuantos meses una amiga mía Ana que vive en las afueras del centro me pidió que le cuidara su casa y a su perro. Bob es un San Bernado muy bueno y obediente, ya que ella tenia que viajar a Buenos Aires por un mes para terminar con unos tramites sucesorios, me repitió muchas veces lo del cuidado del perro, que no variara los horarios de sus comidas y que una vez por semana lo llevara a la veterinaria para la atención de una herida que tenia en una de sus patas traseras.
Me molesto mucho tanta insistencia con respecto al perro, ya estaba por decirle que no se lo cuidaría cuando ella me confió su secreto, mi amiga tenia relaciones con Bob, me dejo perpleja saber lo que hacia con el perro y no podía creerlo. Mariel me dijo, el día que tengas una relación como la mía vas a ser la mujer más feliz sobre la tierra.
A la semana ella viajo a Bs.As. y yo todos los días me encargaba del cuidado de la casa y del perro, una tarde en que viajaba a lo de Ana, el colectivo estaba bastante lleno y un hombre se la paso apoyándome durante casi todo el viaje. Yo estaba bastante caliente ya que hacia bastante tiempo que no tenia una relación con nadie. Estando en la cocina y habiéndole servido la comida a Bob, me puse a pensar lo que me había pasado en el colectivo, entonces me baje el cierre del pantalón y metí mi mano dentro de la bombacha y comencé a tocarme el clítoris. Mientras estaba en esa tarea Bob entro a la cocina, este se me acerco y con su gran hocico comenzó a olfatear entre mis piernas, el percibía como estaba yo de caliente ya que me sentía toda mojada.
Recordé lo que me dijo mi amiga y si a ella la deja conforme porque no me podría pasar lo mismo, sin pensarlo mas me quite los pantalones y la tanga me senté en el borde de una silla abriendo las piernas y dejando al descubierto mi vagina. Bob tardo un segundo en acercarse y comenzó a pasar su tremenda lengua por la concha, una y otra vez, al instante tuve un orgasmo, mas se desespero Bob y continuo con mas vigor su tarea. Me separe los labios vaginales para que su tremenda lengua penetrara mas adentro, mirándolo me di cuenta que comenzaba a salir la punta de su pene, entonces me tire al suelo y mientras el seguía lamiéndome la concha yo me fui acomodando para poder agarrarle la pija.
Grande fue mi asombro al ver que mientras se la acariciaba esta iba creciendo mas y más hasta llegar a un tamaño de aproximadamente 25 cm de larga por 5 o 6 cm de diámetro, me pareció algo tremendo. Viendo que tanto Bob como yo estábamos al máximo decidí ponerme en cuatro patas y dejar que me penetre. No se hizo esperar al instante se monto y comenzó a intentar penetrarme, viendo que el ángulo en el que me encontraba no era el correcto decidí ayudarlo y acomode la pija en la entrada de mi concha, como estaba tan mojada por mis flujos Bob me penetro con gran delicadeza, una creo que se debía a la herida de su pata y la otra por la lubricación que yo tenia, fue penetrándome hasta que sintió que su tremenda pija había llegado hasta el fondo de mi concha, entonces comenzó a bombear lentamente.
Sentía como me cogía y lo disfrutábamos los dos, baje la cabeza y mire hacia atrás para ver su enorme pija como entraba y salía de mi cuerpo, tuve varios orgasmos y como a los 20 minutos se estremeció dando varias penetraciones violentas para luego quedarse quieto, en esas arremetidas sentí algo caliente que golpeaba dentro de mí entonces me di cuenta que Bob había acabado y lo que sentí eran los chorros de leche de su eyaculación y que se repitieron varias veces. Al pensar que todo había terminado intente que Bob se bajara, error el mío ya que me aferró con mas fuerza con sus patas delanteras como diciendo, quédate quieta que todavía quiero quedarme más. Esto duro aproximadamente 5 minutos, luego Bob se bajo, se recostó lengüeteando su pija y comenzó a guardarla. yo me levante quedando de rodillas comprobando como se mojaban mis piernas con mis flujos y la leche de Bob que salía de mi concha. Al ver eso Bob se levanto y comenzó a lamerme las piernas y la concha.
A partir de ese día hasta que llego mi amiga, luego de las tareas normales que yo hacia, dos veces a la semana me hacia coger por el perro, fue lo más maravilloso que me paso en mi vida. Cuando llego mi amiga le pedí que no se enojara por lo que le iba a contar, ella se rió y me dijo tuviste relaciones con Bob, a partir de ahora sois su nueva amante y podes venir para hacerlo cuando lo necesites, pero antes avísame, pues ese día a lo mejor yo quiero que con Bob tener una fiesta. Por que una fiesta le pregunte?, Mariel a mi Bob me coge 2 o 3 veces a la semana, en alguna de esas veces cambio la forma de tener relaciones, me tiro al suelo, lo llamo a Bob para que haga lo mismo a mi lado y comienzo a manosearle el capuchon de su pene, lo acaricio hasta que este comience a salir, con mucho cuidado lo lavo y luego comienzo a chuparselo lentamente, en cada mamada la pija de Bob va creciendo hasta que sale completa hasta la bola basal. En ese momento me acomodo arrodillándome y apoyada en aquel sillón lo llamo a Bob para que comience. Este viene y empieza a lengüetearme toda la concha y el culo, al instante ya se monta y me penetra, pero no por la concha sino por el culo, voz dirás como me puede entrar tremenda pija, como yo estoy operada hace varios años de hemorroides me quedo el orificio un poco más grande que lo normal. Por eso puedo soportar hasta cuando me entra la bola, con un poco de dolor y placer, Al poder colocar todo esa enorme pija en el culo Bob se la pasa cogiendome como 40 minutos hasta que llega el momento de acabar. Siento mas que en la concha cuando los chorros de leche invaden mi culo y me siento tan feliz como Bob. Espero que algún día puedas hacer lo mismo que yo.