Aventura vivida por mi con mi esposa, hicimos un trío con un chico contratado. Al principio mi chica dudaba. Poco pasó hasta que se decidió. Estábamos muy estimulados cuando nos dirigimos al hotel de citas. Apenas subimos al cuarto, buscamos en el diario un masajista profesional que contratar. No buscamos mucho, llamamos a un chico llamado Cristian cuyo anuncio le interesó a mi chica. Esperamos un tiempo y el teléfono sonó. Atendí ansiosamente. Era el chico para informar que tenía que pagar extra en recepción. Bajé tan rápido como pude y ella decidió esperar en el cuarto. Pagué y me presenté a Cristian invitándole a subir sin demoras.
Subimos los dos pisos por la escalera y para mi sorpresa mi chica esperaba en el pasillo curiosa por ver como era nuestro acompañante. Los presenté se saludaron y sin demora nos dirigimos al cuarto. Apenas pasamos la puerta pregunté:
- ¿Qué hacemos?
A lo que mi chica respondió:
- Tú eres el que inventó a esto.
Me reí y contesté:
- Quitémonos la ropa y hagamos sexo.
Eso hicimos. Quedamos los tres en ropa interior. La observé a ella mirando al masajista de arriba a abajo con lujuria, sentí alivio al darme cuenta que el chico le gustaba y que se lo cogería con placer. Nos subimos a la cama llevando sólo ropa interior. Ella se sentó frente a Cristian dándome la espalda y comenzó a besarlo, se tocaban sus cuerpos mientras yo acariciaba su espalda observando como se comían las bocas.
Le desabroché el sostén y Cristian se lo quitó besándola con intensidad bajando por el cuello hasta lamerle las tetas. La cara de ella era de placer intenso. El masajista le besó bajando por su abdomen. Le quitó la pantaleta besándole y excitándole hasta hacerle gemir para mí esto era muy intenso. Al ver como lamía su vagina eyaculé como pocas veces.
Me dirigí al baño a limpiarme. Sin demorar salí para ver una escena muy estimulante. Ella estaba en cuatro siendo penetrada con fuerza por Cristian. La escena era muy sensual. Los dos tenían cuerpos muy atractivos y veros fornicar era muy agradable a la vista. Subí a la cama y me arrodillé frente a ella que sin dudarlo agarró mi paloma y la metió en su boca mientras gemía de placer por el entrar y salir de la paloma del extraño.
En este tipo de hoteles hay muchos espejos. Me estimulaba mucho ver la escena reflejada en uno muy grande que estaba en la pared. Disfrutaba como él se balanceaba penetrándole arrodillado detrás de sus nalgas grandes y redondas haciéndole gemir silenciada por el miembro dentro de su boca. Tiramos así un buen rato.
Luego ella se acostó y nuestro amigo se acostó sobre su cuerpo, mi esposa abrió las piernas y el se lo metió. Yo me acosté al lado para ver bien lo que pasaba. Veía claramente el miembro de Cristian cubierto con un condón entrar y salir dentro de la cuca de mi esposa que explotaba de placer. Lo hicieron así por un buen rato. Ella le dijo que se quitara, el se levantó y se puso de rodillas en la cama. Yo permanecí acostado boca arriba. Ella se sentó sobre mí dándome la espalda y tomó mi pene metiendoselo y comenzó a rebotar. Quitó el condón al amigo y comenzó a mamarselo. Era demasiado para mí, al poco tiempo acabé de nuevo.
Ella se levantó y él le dijo que tiraran sentados uno frente al otro. Mi chica le dijo que se pusiera un condón, lo que hizo al instante y frente a frente comenzaron a fornicar como pocos. Sus cuerpos eran muy atractivos. La escena era muy agradable a la vista. Se hacían el amor con intensidad, sus movimientos eran de sexo perfecto. Se besaban locamente comiendo sus lenguas. Ella gemía de placer. Yo solo miraba mi película porno privada. Era una escena muy erótica. Sus dos cuerpos eran perfectos, sudados de placer. Tiraron por un buen rato hasta que ella explotó en un orgasmo muy intenso. Ese clímax marcó el fin de la aventura.
El chico se vistió y se fue. Nunca supimos más de el.